La llegada de la primavera y el renacer de las plantas nos hace pensar
en una alimentación más fresca y liviana para nuestros días. Una
excelente iniciativa es cultivar un huerto en tu propio patio, y eso
puede ser más fácil de lo que te habías imaginado.

La verdad es que no es necesario una gran inversión ni tampoco un
espacio extenso para poder llevarlo a cabo. Constructora Colonial
tiene como uno de los pilares fundamentales la sustentabilidad, es por
eso que en esta nota te contamos algunos consejos para que puedas
cultivar y cosechar tus propios hábitos saludables.

Lo esencial

Primero, necesitás algunos maceteros o recipientes donde colocar la
tierra. Si no tenés alguna porción que puedas usar de tu jardín,
también podés usar cajones, canastos y hasta tachos de pintura. La
clave es que tengan al menos 40 cm de profundidad y perforaciones
en la base para el drenaje del agua. Después, tierra o abono con los
nutrientes necesarios, y por último semillas o plantines. Mucho mejor
si son orgánicos.

Espacios pensados

Pensá en elegir un lugar que reciba la luz solar necesaria para cada
cultivo en particular, tanto en el exterior como en el interior de la casa.
Si no tenés mucho espacio, las huertas verticales son ideales.

Cultivos ideales

El tomate, la zanahoria, y los pimientos son de los más fáciles de
cultivar, y el sabor es realmente diferente si los cosechamos en
nuestra propia huerta. Necesitan mucha luz y la tierra
permanentemente húmeda. La espinaca también es una buena
opción, pero a diferencia de las otras necesita poca luz y calor, siendo
más conveniente para climas fríos.

Algo muy importante a tener en cuenta: las plantas de la misma familia
son incompatibles, por lo que deben plantarse por separado. Esto es
porque compiten entre sí por nutrientes y agua. Algunos ejemplos:
cucurbitáceas (sandía, melón, calabaza, calabacín, pepino),
leguminosas (habas, arvejas, porotos, lentejas) o solanáceas
(berenjena, tomate, pimiento, patatas).